Dorothea Schlegel (1764-1839)

«!Así se puso el sol de mi vida! Y bien pronto ha de yacer, envuelto en la negrura, el mundo, que aún está inundado de luz, jubiloso, en un fuerte cántico de corales.

Ninguna estrella alumbra la insegura pisada, y ninguna deidad se inclina ante nosotros. Hubo un tiempo en que tuve en torno ángeles bellos; y de amor y placer estuve rodeada bajo el fulgor dorado de los soles; mi corazón estuvo a ellos entregado.

¡Ahora el dulce sueño ha huido para siempre! ¿Ha sido todo un sueño, y he sufrido un engaño?».

Fragmento del poema «Así Se Puso El Sol En Mi Vida»

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